Cantera de las Luces

Imaginaos en el interior de una montaña de piedra (vamos una cantera), pero como si de  un templo egipcio se tratar. Sentid el frescor de los altos muros de piedra en la oscuridad, quince grados menos que en el exterior…una sensación más que agradable tras haber sufrido la canícula. Estamos a salvo en el silencio. Y de pronto, ¿las paredes se mueven? No, aunque bien lo parece, sino que los muros de piedra se llenan de bellas imágenes de los mejores artistas del Renacimiento: Leonardo Da Vinci y su Anunciación, el David de Miguel Angel, las logias decoradas por Rafael en el Palacio Pontificio….y la imaginación hace el resto….ya nos imaginamos  en el interior de los palacios florentinos. Madonas, Ángeles, los Apóstoles, todos los personajes que en algún momento disfrutamos en los Uffizi han sido teletransportados aquí, veinte veces proyectados sobre distintos muros. ¡Sublime! Nos quedamos con la boca abierta. El techo de la Capilla Sixtina al alcance de la mano, al mismo tiempo que los sones maravillosos de las arias se oyen en la cueva oscurecida; todo el mundo se pasea en silencio y podemos sentir el dedo de Dios que nos señala: “sois los elegidos”, parece decirnos; y creedme que si París bien valía una misa, “La Cantera de las Luces” no se le queda atrás.