Visita al país de los Cátaros

Una pequeña ciudad, muy coqueta, de fácil acceso a través de conexiones aéreas o por tren. Toulouse, la ciudad rosa, es el punto de salida de un trayecto con multitud de paradas posibles hasta Carcassone.

Un recorrido lleno de historia, que nos permite conocer el Pais de los Cátaros, que se situaba desde la costa mediterránea hasta la Montaña Negra, en el departamento de l’Aude, cuya capital es Carcassone. El viaje nos sirve para desmitificar a estos “herejes” del siglo XII que querían vivir una religión más pura, denunciando la corrupción que existía en el seno de la Iglesia y cómo se iba alejando de las enseñanzas de Cristo y de los Evangelios. Los cátaros buscaban la pureza del alma practicando el bien y rechazando los sacramentos. Pinceladas de su vida y costumbres las recoge el Musée du Catharisme de Mazamet, un sencillo museo que vale la pena visitar sólo si estás por la zona o si te apetece recorrer la Montagne Noire desde Carcassone.

Pero volvamos al principio, lo primero que llama la atención al llegar a Toulouse es cómo el paisaje urbano está revestido de “brique rose”, ese ladrillo entre rojizo y ocre que da un aire diferente, sólido y acogedor a sus calles. Lo segundo que sorprende es que los nombres de las calles están también escritos en la no tan conocida “langue d’oc” de la antigua Occitania, una mezcla entre catalán y francés que convierte a las calles en “carrieras”. Y en tercer lugar, la cantidad de zonas verdes que tiene para pasear: Jardin Royal , Prairie des Filtres , Jardin des Plantes, así como la variedad de palacios renacentistas para visitar además del Convento de los Jacobinos, la Basílica de Saint Sernin (o Saturnino de Tolosa, según se guste), de estilo románico o la Iglesia de Notre-Dame du Taur,. Completa e interesante información en Turismo de Toulouse.

Los dos ríos, Tarn y Garonne, atraviesan este departamento en el que nos encontramos dentro de la Región de Midi-Pirinées. Y es precisamente buscando el agua por lo que hemos venido. El Canal du Midi, que une la costa atlántica con la mediterránea, tiene su recorrido principal por esta región. Recorrer el canal es adentrarse en la historia de Francia y en una de la grandes ingenierías que vino a resolver el problema de comunicación entre las dos costas francesas. El recorrido lo iniciamos en Renneville en una trayecto de medio día que no estuvo nada mal, muy bien organizado con “Les Croissières en douce”

Volvemos a ese país de los Cátaros del pasado que aún conserva las ruinas de veintidós enclaves impresionantes (consultar), por lo que es muy difícil elegir. Nosotros sólo pudimos visitar la Abadía de Caunes-Minervois, Saissac y los castillos de Montségur y Lastours, unas ruinas llenas de historia a las que puedes acceder a pie, o bien desde un cómodo mirador al que se llega en coche.

La continuación del recorrido nos lleva hasta la ciudad fortificada de Carcassonne, con su impresionante castillo (muy remodelado eso sí) al que llegamos durante la noche para admirarlo desde el puente nuevo (Pont Neuf).

A recomendar en Toulouse
Hotel Gascogne en un barrio con mercado y cercano al centro
La Cantina en 1, place intérieure St-Cyprien
Restaurante Le May, 4 rue du May

A recomendar en Carcassonne
Maison d’hôtes Aux Anges Gardiens 2 Rue du Barry
Restaurante Chez Fred, 31 Boulevard Omer Sarraut
Adelaïde, Cuisine Française, 5 Rue Adélaïde de Toulouse

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